3.- Digo sí, pero luego…

Fíjate en los resultados que hemos obtenido de las opiniones que nos han dado los que siguen este blog. Son más de 100 respuestas. ¿Qué te sugiere?

Puedo entender que el “no tengo tiempo para ello” sea un motivo muy frecuente porque es cierto que cuando se dice el “sí” es posible que no se valore adecuadamente el tiempo que nos va a exigir la tarea a la que nos estamos comprometiendo. Pero, como ya apuntó uno de tus seguidores, me sorprende mucho que el “tengo otras prioridades” sea el segundo motivo por frecuencia.

Piensa que cuando alguien te intenta justificar el porqué no ha hecho aquello a lo que se ha comprometido, es muy frecuente que oculte información y que se ampare en algo que no ponga en duda su actuación profesional.

¿Quieres decir que la tabla de resultados puede ser falsa?

Sí y no. Es veraz en cuanto a que analiza los motivos del “no” en los que se justifican las personas que han sido valoradas por los que siguen este blog. Pero con gran seguridad, buena parte de estos porcentajes esconden otros motivos. Verás, fíjate en la siguiente tabla. He agrupado los datos previos en categorías. Si sumas la 2ª, 3ª y 5ª obtienes un 50,94% de motivos relacionados con una petición inadecuada del “sí”, como si cuando alguien me pidió el “sí” yo fuera consciente de que no era coherente con las responsabilidades que tengo, de que no funcionará o que nos traerá problemas o de que ese alguien no tiene autoridad suficiente para pedírmelo.

¡Vaya! Eso quiere decir que hay algo que no encaja, ¿no? De hecho, es curioso que la cuarta categoría que supone que yo no me veo capaz de realizar el “sí”, tenga un 17,92%. ¿No son temas que deberían salir en el momento en que se pide el “sí” y no después?

Claro. Cuando nos encontramos con frecuencia con un “digo sí, pero luego hago no”, deberíamos analizar los motivos reales. Seguro que quien nos falla tiene “culpa” por no plantearnos sus dudas iniciales o por no realizar el compromiso, pero también nosotros participamos de esa “culpa” porque hemos permitido que se comprometa un “sí” falso, ya sea conscientemente o inconscientemente por parte de nuestro colaborador.

Entonces, ¿qué hacemos?

Si te parece, lo analizamos en la siguiente entrada. Por hoy creo que hemos robado ya mucho tiempo a quien nos lee.

5 comentarios en “3.- Digo sí, pero luego…

  1. Mikana

    Efectivamente Gerardo. El ejercicio de reflexionar sobre los “SIes” de nuestra vida “sacude” literalmente tu cuerpo. Además, suelen obedecer a una pauta…con lo que puedes descubrir qué “SIes” sigues dando cuando debes decir “no”.
    Aquí aparece otra “declaración básica”: Se denomina “BASTA !!”. Te plantas, sacas tu Dignidad a la superficie y te haces cargo de tu Vida.

    Respecto a la “negociación”, es parte del “Ciclo de la Promesa”. Alguien me hace una petición, yo puedo hacer tres cosas antes de aceptar: negociar las condiciones -“esto no puedo entregarte, pero puedo hacer esto otro que es igual de bueno o mejor”-, demorar -“ahora no puede ser, pero más adelante”-, rechazar -“no puedo en ningún caso”-.
    Es importante establecer esta “negociación”, pues está en juego tu Impecabilidad, es decir, que seas un fiel cumplidor de tus compromisos. En definitiva, una persona en quien se puede Confiar.

    Bueno…al menos es lo que yo pienso y que me funciona.

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  2. Gerardo

    Leyendo vuestras opiniones uno se da cuenta de lo mucho que hay detrás de un sí o un no. Me gusta lo que dice Mikana sobre que ocurre en pareja, hijos, trabajo… Lo curioso es que tengo la sensación de que en todos esos ámbitos están presentes los mismos elementos pero con distinta intensidad.
    En cuanto a lo de negociar, forma parte del sí o el no final, ¿es así? Al fin y al cabo, tras una negociación tomarás una decisión que puede que sea también del tipo “digo sí pero luego…”
    ¡Interesante!

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  3. Mikana

    Hay un SI “traicionero” que, si eres un buen observador, se detecta según te lo están diciendo. (puedes leer en la cara/gestos de la otra persona que se está inventando la excusa para no cumplir según dice “sí”)
    Hay un SI “suicida” que aceptas porque no tienes más remedio, tienes miedo, te subestimas, etc. Te haces cargo de una promesa que te va a costar por encima de tus posibilidades o prioridades. Atención! Está en juego tu Dignidad. Y, depende con quien lo digas, la puedes perder para siempre.

    Estando de acuerdo en lo comentado por Jaime y por ANye, quiero subrayar que en toda petición y aceptación, existe un paso que solemos olvidar, que es la Negociación. Puedo dar el “sí” pero no como tú lo quieres, sino como mejor nos viene a los dos. Y quedar aceptablemente satisfechos.
    No sé por qué, cuando alguien nos pide algo, nuestro abanico de respuestas se reduce al “sí” y al “no”, con las consecuencias de incumplimiento.
    Desde el Respeto de ambas partes, se puede buscar un acuerdo que permita quedar satisfechos. ¿qué opináis? ¿por qué no “negociamos”?

    Un buen ejercicio es analizar los “sí” que has dado en tu vida, y las consecuencias que arrastras…pareja, hijos, trabajo, inversión, relaciones, aventuras…

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  4. Sí, lo que aportas es una de las causas que explican ese “digo sí, pero luego…”
    Cuando se me solicita un sí, debo tomar una decisión que comporta un riesgo: tanto en el caso de aceptar el compromiso como en el contrario. Ese riesgo puede ser de muy diferentes naturalezas entre las que está la que parece que tú apuntas: “En la situación actual, cualquiera dice que no a algo que te piden ya que puedes poner en riesgo tu puesto, puedes ser `peligrosamente visible´ por ir contracorriente, puedes generarte conflictos con otros que dependen de lo que tú haces, etc.”
    Estos riesgos siempre están presentes aunque hay circunstancias que los intensifican como es el caso de la crisis actual, al hacernos percibir que la probabilidad de que se produzca ese riesgo es mayor.
    No es la única circunstancia que los incrementan. Por ejemplo, el depender de una persona con un perfil directivo tipo “ordeno, mando y no admito errores” genera en los colaboradores comportamientos que evitan decir un no por miedo a las consecuencias y generan un abanico de excusas después cuando no se cumple el compromiso.
    Gracias por tu puntualización!!

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  5. ANye

    ¿Y no podría ser, ese digo si pero luego…., un reflejo de la situación laboral actual?
    ¿Quién se atreve a contestar no, no lo hago por…. sin miedo?

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