4.- Digo sí, pero luego…

La semana pasada nos quedamos con la tarea de obtener una visión global que nos ayudara a analizar esas situaciones en las que el compromiso no se cumple. ¿Pensaste en ello, Barquero?

Claro, de hecho os he preparado un sencillo pdf que recoge las principales causas del “no” posterior. Lo podéis ver en el enlace que tiene la imagen que os he incluido en esta entrada (acceder). No es materia fácil, algunos de vosotros lo subrayáis en vuestros comentarios incluso proponiendo la negociación como una vía de gestión del compromiso.

Parece una alternativa interesante, ¿no?

Yo diría que imprescindible y no sólo enfocada a quien ve que se le está pidiendo un sí que se le escapa de sus posibilidades o de su competencia, sino también para quien tiene que pedirlo y ve que el compromiso va a ser débil. La negociación no deja de ser un medio por el cual acercamos posturas para garantizar un compromiso viable, rentable y estable.

¿Siempre hay que negociar?

No sé qué opinarán nuestros seguidores, pero por mi parte y sin ánimo de ofender a nadie, la respuesta es: ¡No! Hay compromisos irrenunciables y hay comportamientos intolerables que no deben tratarse con un acercamiento mutuo de posturas, sino con una clara corrección. Y en ese caso, la estrategia cambia por completo.

Entonces, ¿qué recomendarías ante esos “digo sí, pero luego…”?

Invitaría a pensar sobre estas tres claves:

  • Primero: Ser consciente de los factores que pueden haber detrás de una falta de compromiso, tanto los de quien se comprometió como los de quien pidió el compromiso. ¡Con esto se resolverían muchos malentendidos!
  • Segundo: Priorizar, es decir, destinar tiempo y esfuerzo a aquello que realmente es importante (intencionadamente, no digo “urgente”). Por desgracia, nuestro tiempo es limitado, aunque menos de lo que muchos dicen.
  • Tercero: Elegir la estrategia más adecuada que dependerá de los factores que queremos corregir. Aunque esto requeriría una entrada específica en este blog.

Creo que sería útil contar con una entrada en este blog específicamente dirigida a estrategias para comprometer, ¿no?

Eso dependerá de lo que nos digan quienes nos siguen.

8 comentarios en “4.- Digo sí, pero luego…

  1. Creo que al fin y al cabo, un elemento clave es la intencionalidad de quien dice sí o no junto con el criterio que lo dice. Un sí o un no bienintencionado (lo digo porque creo que es lo que debo y puedo decir) tiene una interpretación y tratamiento muy diferente del malintencionado (digo sí aunque sé que no lo voy a cumplir, digo no sabiendo que lo haré simplemente para provocar conflicto contigo) y del “piadoso” (digo sí para tranquilizarte aunque creo que no podré, digo no para sorprenderte luego).
    Si a esto sumas el criterio, obtendríamos diferentes situaciones de sí o de no unidas a criterios adecuados, inadecuados, imprudencias,…

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  2. jose manuel lluch

    Decir si cuando es no, me trae a la memoria una frase del evangelio en la que resumidamente le preguntan a Jesus que es mejor si decir que si te comprometes con alguien y luego no hacerlo o el que dice que no y luego realizarlo, Jesús responde que la última opción es la acertada.
    A traves de los años te das cuenta que el que te da el si es siempre condicionado porque las circustancias pueden cambiar y de hecho cambian siempre, como ha dicho alguien antes, debes de ser tu el que debes saber si esa falta de compromiso es asumible porque hay motivos para que se haya producido o simplemente porque no es una persona cumplidora. Yo creo que en un principio hay que dudar de alguién que dice que si a todo en cualquier situación, porque muy posiblememte luego sea no. El incumplidor nato no tiene ningun problema en comprometerse lo hace para ganar tiempo o conseguir tu confianza para otros fines.

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  3. En tu comentario apuntas ideas muy interesantes que pueden tener cabida en:
    – ¿En qué momentos y por qué se debe intervenir activamente durante el compromiso? Muy relacionado con las estrategias de compromiso
    – ¿Qué variables facilitan/dificultan el compromiso? Aquí entra la confianza, el “sí traicionero”,…
    – ¿Cuáles son los estilos de dirección y liderazgo más adecuados? Lo cual conecta con otros mundos apasionantes de la interrelación profesional

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  4. Mikana

    Coincido con lo que dice nuestro querido Barquero. Y quiero añadir algo más.
    Efectivamente quien pide un compromiso no se puede desentender hasta que recibe lo pedido por parte de quien se comprometió. Si se han hecho bien las cosas (una petición bien cursada, en un contexto adecuado, con una especificación clara, con unas fechas de entrega, con el detalle de lo que se pide, etc) quien acepta habrá aceptado conscientemente. Pero durante la realización surgen las contingencias que, a veces, dificultan la entrega de lo comprometido. Tanto “peticionario” como “comprometido” deben estar conectados para atender esas contingencias. (ojo! a veces quien pide, tampoco avisa de que ya no lo necesita porque lo ha resuelto por otra vía, y deja al “comprometido” frustrado).

    Menor será el seguimiento del Peticionario cuanto mayor sea la Confianza hacia el Comprometido, pues sabe que éste avisará de las contingencias que dificulten la realización.
    Se produce el mayor seguimiento ante la falta de confianza.

    Una vez entregado lo comprometido, surge la Valoración y la “declaración de satisfacción” por parte del Peticionario…y de esa evaluación surge el Aprendizaje.
    Todo ello, fortalece la Confianza…

    Respecto a la “negociación”: en mi opinión, cuando no hay “negociación” no estamos hablando de una petición, sino de una Orden y entonces estamos en otro tipo de dirección y liderazgo…

    Ah! por último. Todos tenemos colaboradores a quienes les damos “crédito de intenciones”, pues la Confianza que depositamos en ellos por la experiencia de trabajar juntos, nos dice que sus compromisos son fiables.
    Y también tenemos colaboradores a quienes les hacemos “juego personal”, es decir, un seguimiento más o menos continuo, porque en muchas ocasiones nos han dejado “colgados” o nos han entregado trabajos de “baja calidad”.
    Estos últimos son los de los “si” traicioneros… y a quienes es mejor dar órdenes que negociar compromisos. Quizás necesiten que se les escuche más, se les dé oportunidades de aprendizaje o se les ofrezcan tareas adecuadas a su perfil. Y en última instancia, invitarles a que vayan a otra empresa a trabajar, pues en la nuestra no terminan de encajar.

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  5. No requiere tanto tiempo. De hecho, lo hacemos inconscientemente todos los días. Lo que puede ayudar es tener una referencia que nos ayude a valorar si lo que hacemos intuitivamente se deja algo por alto, sobretodo en aquellas situaciones en las que nos estamos jugando algo importante o que nos están suponiendo un desgaste intenso. Si uno se acostumbra, con disciplina claro, a hacerlo, en pocos días lo convierte en un modo de hacer intuitivo.
    En cuanto a lo de “estrategias de compromiso”, lo abordaremos si más personas nos lo piden, ¿de acuerdo?

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  6. Gerardo

    ¿No puede llevarnos todo esto a la “parálisis por el análisis”? Pienso que todo lo que dices está muy bien, pero se requiere mucho tiempo para hacerlo.
    Por cierto, por mi parte, sí me gustaría que pusieras una entrada dedicada a “Estrategias de Compromiso”

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