La comunicación mueve consecuencias
¡Atrápala!
Comunicamos constantemente y, queramos o no, cada comunicación provoca consecuencias. La oportunidad está en aprender a intervenir para que esas consecuencias se acerquen a lo que queremos conseguir.
¿Por qué este libro?
Porque muchas veces sabemos qué queremos decir, pero fallamos en cómo hacerlo llegar.
He visto fracasar a profesionales con conocimientos más que suficientes simplemente porque no consiguieron vestir ese conocimiento con una comunicación adecuada.
Este libro nace de la experiencia de unir ambas cosas: la solidez del contenido y la capacidad de convertirlo en una comunicación que llegue, interese y provoque algo.
La idea que recorre el libro
Comunicar no es hablar. Es provocar consecuencias.
Una comunicación tiene sentido cuando sabemos qué queremos conseguir, comprendemos a quién tenemos delante y utilizamos conscientemente nuestro rol, nuestras ideas, nuestra estructura y nuestras herramientas.
El comunicador no es el centro. El centro es aquello que quiere provocar en quien le escucha.
¿Qué encontrarás?
Entender la comunicación
¿Qué significa realmente comunicar? y ¿por qué no basta con dominar algunas técnicas?
Preparar con visión global
Objetivo, auditorio, ideas, rol y circunstancias antes de empezar a construir el mensaje.
Estructurar para llegar
Cómo ordenar la comunicación para captar atención, mantener interés y facilitar comprensión.
Conectar con quien escucha
Porque la oportunidad no está en lo que queremos contar, sino en lo que conseguimos que ocurra en la otra persona.
Índice
- Una puerta abierta a consecuencias
- ¿Quién decide si comunico bien?
- Atrapa el concepto de comunicación
- ¿Comunico con visión global o no?
- El edificio comunicativo
- ¿Cómo estructuro mi comunicación?
- Conseguir conectar con quien me escucha
- En quien me escucha está mi oportunidad
- ¿Son los medios quienes hablan o yo?
- Algunas situaciones de comunicación
- Obtener inversión: Proyecto tecnológico
El protagonista no eres tú
Podemos preparar una presentación brillante, utilizar buenos recursos y dominar el contenido, pero todo eso pierde valor si olvidamos para quién estamos comunicando y qué queremos provocar.
Comunicar bien exige salir de nuestro propio ombligo y mirar la situación desde quien nos escucha.
El éxito de una comunicación no se mide por lo bien que hablamos, sino por lo que conseguimos provocar.
¿Quieres seguir pensando sobre comunicación?
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