La nueva apuesta de 2026
Hay competencias que son una sucesión de decisiones. entornos de presión y una vinculación muy estrecha a las exigencias de las relaciones humanas.
Este nuevo libro de la Colección de Competencias nace de la convicción de lo necesario que es contar con una referencia clara de las herramientas, modelos y tendencias en Trabajo en Equipo.
Antes de su publicación, lo he compartido con diversos profesionales y he pedido su opinión. ¿Qué me han dicho del libro?
Tras leer Trabajo en equipo – ¿Nos tiramos a la piscina?, la sensación es que no estás ante un libro de consignas bienintencionadas, sino ante un ensayo sólido, incómodo por momentos y profundamente útil para cualquiera que trabaje con otras personas y aspire a obtener resultados colectivos reales.
Lo primero que sorprende es el planteamiento inicial: no da por hecho que trabajar en equipo sea siempre positivo. Se pregunta, con rigor, si merece la pena hacerlo bien, qué exige y qué se pierde cuando se queda en una etiqueta vacía. Ese enfoque marca el tono de toda la obra.
Quienes lo hemos leído coincidimos en que el libro pone palabras —y estructura— a una intuición frecuente en las organizaciones: hay muchos grupos que se llaman equipo, pero muy pocos que lo son de verdad. La distinción entre grupo, pseudo-equipo y equipo real, apoyada en modelos contrastados y ejemplos cotidianos, es uno de los primeros grandes aportes del texto.
Hay libros que hablan del trabajo en equipo.
Y hay libros que obligan a mirarlo de frente.
Un modelo para entender qué ocurre en tu equipo
Lejos de teorías abstractas, el autor propone marcos comprensibles que permiten responder a preguntas muy concretas:
- ¿Qué está bloqueando al equipo?
- ¿Es un problema de roles, de entorno, de liderazgo o de histórico compartido?
- ¿Qué se puede tocar sin romper lo que ya funciona?
El uso de acrósticos operativos, como DIFERENTE, y la integración de referencias como Hackman, Edmondson o Katzenbach & Smith, hacen que el diagnóstico sea accesible sin perder rigor.
Otro elemento es que el libro destaca especialmente cuando aterriza el trabajo en equipo en comportamientos observables. No se queda en “hay que colaborar más”, sino que traduce la competencia en hechos visibles, evaluables y entrenables. Esto cobra especial fuerza en los capítulos dedicados a:
- los roles y comportamientos de los miembros,
- las situaciones críticas que cualquier profesional debe saber manejar,
- y la integración del trabajo en equipo en la gestión del desempeño, con niveles claros y criterios comprensibles.
Aquí el libro se convierte en una herramienta práctica tanto para managers como para responsables de RR. HH. o formadores.
Equipos reales en contextos reales
Destaca la actualidad de temas como:
- equipos en red y sistemas de equipos,
- toma de decisiones colectivas sin perder agilidad,
- seguridad psicológica,
- y aportaciones de la neurociencia al funcionamiento grupal.
Todo ello sin caer en modas ni simplificaciones. La evidencia está citada, contextualizada y puesta al servicio de la práctica profesional.
Una lectura exigente, pero honesta
No es un libro para leer en diagonal. Plantea preguntas, incomoda y exige reflexión personal. Precisamente por eso, deja poso. No se limita a mejorar equipos: invita a revisar la propia forma de estar en ellos.
Como señala el propio cierre de la obra, la colaboración no es un gesto amable, sino un diseño consciente de cómo queremos lograr resultados juntos.
Una lectura recomendable si el trabajo en equipo es algo más que una palabra bonita en tu organización.
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