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Trabajo en equipo

Ha costado documentar, seleccionar lo más útil, relacionarlo con experiencias reales y darle una estructura y estilo que ayude a convertirlo en un libro que recorre los principales modelos de trabajo en equipo. El sexto libro de mi colección de competencias que espero que disfrutes.

La nueva apuesta de 2026



Antes de su publicación, lo he compartido con diversos profesionales y he pedido su opinión. ¿Qué me han dicho del libro?

Tras leer Trabajo en equipo – ¿Nos tiramos a la piscina?, la sensación es que no estás ante un libro de consignas bienintencionadas, sino ante un ensayo sólido, incómodo por momentos y profundamente útil para cualquiera que trabaje con otras personas y aspire a obtener resultados colectivos reales.

Lo primero que sorprende es el planteamiento inicial: no da por hecho que trabajar en equipo sea siempre positivo. Se pregunta, con rigor, si merece la pena hacerlo bien, qué exige y qué se pierde cuando se queda en una etiqueta vacía. Ese enfoque marca el tono de toda la obra.

Quienes lo hemos leído coincidimos en que el libro pone palabras —y estructura— a una intuición frecuente en las organizaciones: hay muchos grupos que se llaman equipo, pero muy pocos que lo son de verdad. La distinción entre grupo, pseudo-equipo y equipo real, apoyada en modelos contrastados y ejemplos cotidianos, es uno de los primeros grandes aportes del texto.

Un modelo para entender qué ocurre en tu equipo


Lejos de teorías abstractas, el autor propone marcos comprensibles que permiten responder a preguntas muy concretas:

  • ¿Qué está bloqueando al equipo?
  • ¿Es un problema de roles, de entorno, de liderazgo o de histórico compartido?
  • ¿Qué se puede tocar sin romper lo que ya funciona?

El uso de acrósticos operativos, como DIFERENTE, y la integración de referencias como Hackman, Edmondson o Katzenbach & Smith, hacen que el diagnóstico sea accesible sin perder rigor.

Otro elemento es que el libro destaca especialmente cuando aterriza el trabajo en equipo en comportamientos observables. No se queda en “hay que colaborar más”, sino que traduce la competencia en hechos visibles, evaluables y entrenables. Esto cobra especial fuerza en los capítulos dedicados a:

  • los roles y comportamientos de los miembros,
  • las situaciones críticas que cualquier profesional debe saber manejar,
  • y la integración del trabajo en equipo en la gestión del desempeño, con niveles claros y criterios comprensibles.

Aquí el libro se convierte en una herramienta práctica tanto para managers como para responsables de RR. HH. o formadores.

Equipos reales en contextos reales


Destaca la actualidad de temas como:

  • equipos en red y sistemas de equipos,
  • toma de decisiones colectivas sin perder agilidad,
  • seguridad psicológica,
  • y aportaciones de la neurociencia al funcionamiento grupal.

Todo ello sin caer en modas ni simplificaciones. La evidencia está citada, contextualizada y puesta al servicio de la práctica profesional.

Una lectura exigente, pero honesta


No es un libro para leer en diagonal. Plantea preguntas, incomoda y exige reflexión personal. Precisamente por eso, deja poso. No se limita a mejorar equipos: invita a revisar la propia forma de estar en ellos.

Como señala el propio cierre de la obra, la colaboración no es un gesto amable, sino un diseño consciente de cómo queremos lograr resultados juntos.



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