Los Principios como Aliados

En una conversación que mantuve con el Barquero, ese personaje que nació en uno de mis libros como un actor secundario y, con el tiempo, se ha convertido en algo así como un «alter ego».

Hablaba con él sobre los Principios con mayúscula y le decía que me resultaba fascinante que los seres humanos pensáramos en ellos con mayor intensidad durante épocas como el fin de año, como si hicieran un esfuerzo por renacer.

Él me contestó.

¿Qué ocurre con los Principios durante el resto del año?

¿Qué ocurre cuando nos alejamos de ellos?

¿Es entonces el momento en que corregimos nuestras conductas?

Somos complicados los humanos.


Comentarios

6 respuestas a «Los Principios como Aliados»

  1. Gracias Teresa y creo que voy a aprovechar un par de entradas más para seguir profundizando aunque sólo sea un poco. Un fuerte abrazo

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  2. Avatar de RASERO, Teresa
    RASERO, Teresa

    Que cierto lo que escribes Jaime!.
    Mis mejores deseos para ti en estas Navidades y para el 2013.
    Un abrazo. Teresa

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  3. Magnífica reflexión, Gonzalo

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  4. Estoy de acuerdo. Necesitamos eso que apuntas para recuperar la fortaleza perdida de los valores.
    Por cierto, a veces, la huida sí es la respuesta. Pero hay que ser valiente para aceptarla entonces.

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  5. Avatar de Marta Varo
    Marta Varo

    Me ha gustado mucho esta reflexión sobre los principios.
    La disociación cognitiva, enmascarada como» excusas» para sentirnos mejor y justificar acciones con las que no nos sentimos cómodos u orgullosos,va in » crescendo» hoy en día.
    Necesitaríamos mas objetividad, análisis interior y sinceridad con nosotros mismos para poder superarla y crecer hacia adelante.
    Como dice una canción: La respuesta no es la huida…

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  6. Avatar de Gonzalo Nadal
    Gonzalo Nadal

    Ya dejaba claro Groucho que «estos son mis principios, si no le gustan tengo otros».

    El problema acerca de los principios radica en hasta donde somos capaces de defenderlos. Una vez que no lo hacemos, como comentas barquero, aparece la disociación cognitiva y a partir de ahí dos vías:

    – La temporal: justifico el por qué actúo en contra de mis principios: la crisis, es lo que espera mi jefe o cliente, tengo miedo o me lo han mandado. Sobre este último punto podemos ver hasta que punto olvidamos los principios cuando seguimos órdenes ya que podemos justificar que no somos los responsables hasta límites insospechados como se ve en los experimentos de Milgram.

    – La definitiva: como la disociación cognitiva no se puede mantener en el tiempo nos sucede lo que decían nuestras madres y abuelas: «actúa como piensas o acabarás pensando como actúas». Pues efectivamente, pasamos a cambiar nuestros principios para ajustarlos a nuestras acciones y romper esa disociación.

    Lo que parece claro es que actualmente y más acentuado con la crisis, los principios no son tan firmes como antes, pero la buena noticia es que sólo dependen de cada uno.

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