Jaime y el Barquero

Jaime y el Barquero son la misma persona, aunque no siempre miran las cosas desde el mismo lugar.

Jaime observa la realidad desde la experiencia profesional, el trabajo con personas y organizaciones, la formación y la escritura.

El Barquero se permite detenerse un poco más. Mirar, escuchar, hacerse preguntas y convertir lo vivido —propio o ajeno— en una oportunidad para reflexionar.

De ese diálogo nace este espacio.

Jaime

Durante buena parte de mi vida profesional he trabajado con personas, equipos y organizaciones: como consultor, formador y acompañando a profesionales y directivos. Ese trabajo me ha permitido observar de cerca cómo decidimos, cómo nos relacionamos, cómo ejercemos la responsabilidad y cómo afrontamos los conflictos y las dificultades.

Con el tiempo, escribir se convirtió en otra manera de ordenar esas experiencias, cuestionarlas y compartir lo aprendido. De ahí nacieron artículos, relatos, libros y también muchas de las reflexiones que aparecen en estas páginas.

El Barquero

El Barquero es la voz que aparece cuando conviene tomar cierta distancia de lo inmediato. No pretende dar respuestas ni sentar cátedra. Prefiere observar, hacerse preguntas y buscar qué puede aprenderse de aquello que sucede a nuestro alrededor.

A veces mira hacia el mundo del trabajo y las organizaciones; otras, hacia las relaciones, las decisiones, los pequeños acontecimientos cotidianos o las historias de otros. Su materia prima es la experiencia. Su herramienta, la reflexión.

¿De dónde viene el Barquero?

El Barquero no nació en este blog. Apareció hace años, casi sin pretenderlo, como un personaje secundario que acompañaba a un directivo en una historia sobre liderazgo. No ocupaba el centro de la escena. Escuchaba, observaba y hacía preguntas que obligaban a mirar las cosas de otra manera.

Después volvió a aparecer. En el liderazgo, la presión, la negociación, el conflicto… Poco a poco dejó de ser simplemente un personaje para convertirse en una forma de mirar. No es un maestro ni tiene respuestas para todo. Tampoco siempre está de acuerdo conmigo. Quizá por eso acabó convirtiéndose, de alguna manera, en mi alter ego.

El Barquero no resuelve, devuelve la pregunta

En estas páginas conviven ambos. Jaime aporta la experiencia, el oficio y lo aprendido durante años trabajando con personas. El Barquero aporta la distancia, las preguntas y la libertad de mirar las cosas desde otros ángulos.

Quizá por eso este no pretende ser un lugar de respuestas, sino un espacio para detenerse, pensar y seguir aprendiendo.