Se sentía sola

Desde que nacieron, su vida se convirtió en un constante esfuerzo. Ella pensaba que todo sería sencillo, pero vivir era cada vez más difícil. Velar por sus pequeños herrerillos, mantener su nido a salvo, limpio y seco, enseñarles a volar, reprenderles por sus travesuras, enfados y malas reacciones, ayudar a su compañero a conseguir la comida que tanto escaseaba, cuidar a esos amigos que necesitaban de su ayuda, estar pendiente de esos mayores que no podían alimentarse por sí mismos,…

No era fácil vivir.

Las pequeñas uñas abrazaban una rama baja de su árbol mientras miraba al cielo y seguía el vuelo de su compañero. Había pasado mucho tiempo desde que iniciaron su camino juntos y seguía sintiéndose atraída por ese plumaje azul en las alas y esos tonos verdes y amarillentos que brillaban con la luz del sol. El era un herrerillo reconocido por todos. Ella, en cambio, se sentía olvidada por todos.

Se sentía sola.

Notaba cómo todo su esfuerzo se diluía en el tiempo sin conseguir arañar ni un tímido eco en el bosque. Día tras día, empeño tras empeño, su razón se enfriaba porque su emoción no se alimentaba de las palabras de aliento y reconocimiento de otros. Y aunque ella pensaba no necesitarlas, esa ausencia de eco provocaba un silencio difícil de soportar.

Necesitaba abrazos, necesitaba palabras.

Ella miró y vio una profunda soledad.

 

 

 


Comentarios

7 respuestas a «Se sentía sola»

  1. Precioso!!!

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  2. Gracias Carlos. Creo que las historias que cuento nacen gracias a lo que aprendo de los que tengo cerca. Si tuviera que comentarlas sin una experiencia como base, valdrían bien poco!!
    Un fuerte abrazo

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  3. Mu bueno, como todas tus historias y fácil de encontrar semejanzas.
    Un fuerte abrazo

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  4. Reblogueó esto en lolyparradoy comentado:
    La genialidad» es lo que tiene… Gracias por compartir

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  5. Precioso 🙂

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  6. Gracias Rafael!!

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  7. Avatar de rmontesi@unicaja.es
    rmontesi@unicaja.es

    Un cuento muy bonito, Jaime. Un abrazo.

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