Ódialo o enamórate de él, pero no lo abandones (La columna de hoy 09-09-2016)


Nos cuesta demasiado adquirir un modelo que nos guíe.

ColumnaEstaba impartiendo un taller de comunicación para emprendedores. El objetivo era darles criterio y pautas para que prepararan la intervención de cinco minutos con la que pretendían obtener fuentes de financiación ante un auditorio de más de cien inversores.

Las expectativas del grupo no eran muy altas. La mayor parte de ellos se consideraban suficientemente preparados para realizar con éxito esa presentación. Pero a medida que trabajábamos, fueron animándose y vieron un buen número de oportunidades en aquello que estaba compartiendo con ellos.

  • Danos más trucos como éste – Comentaron algunos.
  • Pensad más en el modelo de comunicación del que se deducen los trucos ya que si sólo os fijáis en éstos, os perdéis grandes oportunidades – Afirmé.
  • Ya, pero es mucho más fácil pensar en un truco que en el esfuerzo que tiene adquirir y familiarizarnos con un modelo.
  • ¿Vosotros qué queréis conseguir? Debierais aclararos este punto.

Son muchas las situaciones en las que me encuentro con actitudes similares a ésta.

trucosEn formación y entrenamiento, especialmente en lo relativo a competencias profesionales, no es muy frecuente encontrar a personas que no sólo se interesen por modelos sino que se comprometan a integrarlos en su forma de hacer. Habitualmente, se quedan en los cuatro trucos o técnicas que les han sorprendido y con ellas, consideran que ya han completado su preparación.

Algunos van más allá, los pocos, y se esfuerzan en hacerse con el modelo que permite identificar, elegir y aplicar con éxito las técnicas asociadas al entrenamiento. Pero éstos tienen que esforzarse. Deben adquirir un compromiso personal y firme que mantenga el propósito de adquirir el modelo en un periodo de tiempo habitualmente largo.

Estos últimos son los que consiguen convertir el modelo en herramientas reales de trabajo e invariablemente, son los que alcanzan mayor desarrollo profesional.

¿Por qué cuesta tanto? Si nos diéramos cuenta real de lo que perdemos con ello, quizá el esfuerzo lo interpretaríamos como algo positivo y necesario.

 

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