Los dos álbumes de fotos

Creo sinceramente que la verdad es la que nosotros mismos pintamos y que ésta se muestra según los colores que hemos utilizado para pintarla. Hay quien afirma que la verdad no existe, que sólo existen interpretaciones. Si esto es cierto, en nuestras manos tenemos las herramientas necesarias para crear verdades que nos ilusionen o todo lo contrario.

Este cuento nace de ese pensamiento.

Los dos álbumes de fotos (Jaime Ros Felip, 2015)

JRF - 2015
JRF – 2015

Tenía todo preparado. Hoy era el gran día. Le habían invitado a la celebración de un momento importante, los cincuenta años de una persona muy querida para él. Un buen amigo. Alguien con quien había compartido mucho y a quien quería hacerle un regalo especial.

Juan era de esas personas con las que aunque hubieran pasado meses sin verse, parecía como si la conversación continuara en el mismo punto en que la dejaron tiempo atrás. Sus vidas corrieron caminos muy distintos y sin embargo, existía un vínculo que el tiempo ni la distancia conseguían borrar, al contrario, se fortalecía año a año.

Juan estaba pasando por malos momentos. Infinidad de problemas con el trabajo, la distancia de los viajes inesperados, una familia desatendida por la falta de presencia, las dudas que llenaban su cabeza sobre sí mismo y su forma de hacer… En la última conversación por teléfono, le notó deprimido, falto de fuerza y con la sensación de que se enfrentaba a la vida con un tono gris, sin los colores que siempre habían pintado sus experiencias. Ahora, sus dos palabras más usadas eran `yo no´: yo no sirvo, yo no valgo, yo no puedo, yo no doy lo que debo, yo no sé quién soy, yo no tengo la ilusión de antes, yo no he hecho nada importante, yo no… 

Intentaba convencerle de que no era así; pero su obstinación dirigía su mirada hacia sí mismo y no veía otra imagen que `yo no´.

Por eso quería hacerle un regalo especial, algo que le ayudara a romper esa vía muerta en la que se estaba instalando.

Tuvo que echar mano de amistades, amigos e incluso de personas a las que conocía sólo de referencia. Pero al final, todos ayudaron y ahora tenía su regalo. Mucho esfuerzo para algo tan sencillo.

El día había llegado. La sorpresa de Juan al ver a tantos amigos y familiares esperándole agazapados tras unas amplias cortinas, fue inmortalizada por vídeos y fotos que no cesaron captando los abrazos, las sonrisas, la expectación de todos por ver cómo reaccionaba. Los regalos se abrían uno tras otro y Juan los desenvolvía con cariño. Un viaje, un libro, un terminal de móvil, una recopilación de canciones, prendas de ropa, unas zapatillas de deporte, un juego,… A todos daba las gracias estrechándolos en largos abrazos  y dejando los paquetes desenvueltos encima de una mesa en la que quedaban uno tras otro olvidados.

  • Ahora me toca a mí – Dijo en voz alta y pidiendo el silencio de todos. – Quiero darte mi regalo pero tengo un pequeño dilema – Levantó dos paquetes envueltos sosteniendo uno en cada mano. – Uno de estos es para ti, pero no sé aún cuál darte.

Juan miró a su amigo mientras éste entregaba los paquetes una de las personas que estaba junto a él.

  • No los vas a abrir tú, sino ellos. Y serán ellos los que decidan cuál de los dos es para ti.

Prácticamente al mismo tiempo, se desenvolvieron los dos y fueron pasando de mano en mano. Juan se acercó a su amigo interrogándole con la mirada pero sin obtener respuesta alguna. Pudo ver que se trataba de dos álbumes de fotos que eran revisados ahora por unos y después por otros. El álbum que empezó a verse a su derecha, pasaba de mano en mano con rapidez, en cambio, el otro captaba mucho más el interés de forma que tardó mucho más tiempo en ser revisado por todos. Éste fue el elegido por unanimidad. A nadie le cupo la menor duda.

  • Me gustaría que antes de darte el álbum que ha sido elegido, echaras un vistazo al otro.

Juan recibió de manos de su amigo, el álbum seleccionado abierto por la primera página. Ahí estaba él recién nacido llorando. En la segunda, él dormía en una cuna con pocos meses de edad. La tercera la captaba rodeado de juguetes y mirando con expresión ausente a la cámara. Una tras otra, las fotos traían escenas de su vida en las que el protagonista era sólo él, no aparecía nadie más. El colegio, las vacaciones, el estudio, la universidad, la graduación, su habitación, el trabajo, sus viajes,… Decenas de instantáneas que recorrían su vida en tonos grises en las que no aparecía nadie más que él.

  • Ahora me gustaría que vieras el álbum que ha sido elegido.

Juan lo tomó abierto por la primera página y se sorprendió al ver que en la primera fotografía estaba también él recién nacido, igual que en el primer álbum, pero era en color y la escena mostraba a sus padres felices y abrazados emocionados sosteniéndole entre sus manos. En la segunda, él dormía mientras en el extremo izquierdo de la imagen, la mirada de su madre hablaba de paz y de alegría. En la tercera, era su hermana la protagonista con sus risas al disfrutar jugando con su hermano al que prácticamente no se le veía. Enseguida se dio cuenta de que el orden de las fotos era el mismo en los dos álbumes y los abrió por la misma página. Las imágenes repetían las mismas escenas pero en el primer álbum eran en blanco y negro apareciendo sólo él, mientras que en el segundo, siendo el mismo momento de su vida, la cámara había captado en color, la experiencia de la gente que le rodeaba. El primero era un álbum callado, el segundo estaba lleno de emociones, emociones que no eran sólo suyas sino especialmente, de quienes compartieron con él ese momento.

Con los dos álbumes abiertos, Juan recorría con la mirada las fotos de ambos y su expresión fue cambiando siendo consciente del silencio que había a su alrededor.

Al cerrar los álbumes fue cuando notó que cada uno de ellos tenía un título diferente. En el de las fotos vacías de gente, se leía en letras grandes de color gris: `Yo no´. En el otro, en el que los protagonistas eran sus amigos y su familia, el título en letras de color dorado era: `Yo sí´.

Ni se dio cuenta de que las lágrimas corrían por sus mejillas mientras se abrazaba a su amigo dándole las gracias y sintiéndose en algo diferente, muy diferente, y empezó a entenderse a sí mismo de otra forma.

  • `Tú sí, Juan´ – Le susurró su amigo al oído.

2 comentarios en “Los dos álbumes de fotos

  1. Luis Castellano Aguaida

    Las personas que aún tenemos ética y principios, a medida que avanzamos en edad, nos hacemos más críticos con nosotros mismos. Curiosamente le damos más importancia a los errores que a los aciertos. El pasado no regresará. Tal vez no le dimos importancia a las cosas sencillas de la vida. Podemos retomar lo que aún tiene solución o simplemente atrevernos a emprender algo nuevo. Que bueno contar con un verdadero amigo.

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